Guardapolvos blancos | El error que cometió Alberto Fernández al evocar a Sarmiento

El presidente homenajeó al gran educador sanjuanino y a los docentes, pero repitió un error muy comun al atribuirle la instrumentación del distintivo escolar de la educación pública.

Dirán que el presidente está ocupándose de cosas muy importantes y que cometer un error como este que vamos a señalar, es menor. Pero vale la aclaración, para que quede constancia y no siga propagándose el dato histórico erróneo.

Este viernes 11 se celebra en la Argentina el Día del Maestro para recordar el fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, un prócer que fue presidente y que puso su vida al servicio de la educación. Y de otras cosas polémicas, pero nos vamos a centrar en el tema de los guardapolvos blancos que mencionó Alberto Fernández.

En su discurso de esta mañana, el presidente señaló la importancia de la educación pública, y de cómo Sarmiento y Juan Bautista Alberdi la valoraban. Definió a Sarmiento como un hombre inmenso, lleno de contradicciones, como todos los hombres y las mujeres. Pero le atribuyó al gran sanjuanino la instrumentación del guardapolvo blanco, un error bastante divulgado, pero que corresponde aclarar. “Sarmiento se ocupó de que esas diferencias sociales no asomen, por eso todos se pusieron un guardapolvo blanco”, dijo Fernández.

Sin embargo, el guardapolvo blanco no fue una creación de Sarmiento o Alberdi, tampoco de Pablo Pizzurno o del médico Genaro Sisto, como se cree erróneamente, sino que partió de una decisión de la educadora porteña Matilde Filgueiras, quien en 1915 decidió implementarlo para evitar las diferencias entre la vestimenta de los estudiantes de familias con mucho dinero y los de orígenes más humildes. La iniciativa surgió de una reunión entre las docentes y los padres de alumnos de la escuela Cornelia Pizarro que aún existe en el barrio de La Recoleta, cuando la maestra propuso el uso de la prenda que luego se denominó “guardapolvo blanco”.

La iniciativa que aún distingue a los alumnos de las escuelas públicas se concretó recién el 1 de noviembre de 1919, durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen. Pero se tardó 23 años más en 1942, para que el uso del guardapolvo blanco se convirtiera en obligatorio para todos.

Fuente Perfil

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