Para llorar, para disfrutar, para compartir; ¡Blue Prize vieja nomás!

Fantástica, la yegua argentina hizo historia ganando el Breeders’ Cup Distaff (G1) en Santa Anita Park.

ARCADIA, California.- De la voz queda poco, las lágrimas caen, la emoción gana la carrera por varios cuerpos. Blue Prize, la fantástica Blue Prize, puso a la cría argentina y sudamericana en lo más alto del turf mundial, alcanzando el triunfo que se le negó hace 12 meses y cruzando primera el disco del Breeders’ Cup Distaff (G1-1800 m, arena, US$ 2.000.000 de bolsa).

Ya no le queda grande ubicarla en una línea con Bayakoa (Consultant’s Bid) y con Paseana (Ahmad), las otras dos yeguas nacidas en esta parte del mundo que antes habían levantado uno de los trofeos más preciados. Aunque esta vez, la felicidad llegó es por un lado todavía mayor, ya que la alazana coronó el fantástico trabajo en su entrenamiento que realizó Ignacio Correas (h.), también de los nuestros; “made in casa”. 

Fue magnífico, increíble, emocionante lo que construyó Blue Prize en Santa Anita Park, allí donde hace un puñado de años Calidoscopio (Luhuk) también ganó una Breeders’ Cup, el Marathon (G2), en su caso. Hizo todo bien, lo que estaba planeado, y terminó venciendo con mucha solvencia a la gran favorita Midnight Bisou (Midnight Lute), que no había perdido nunca en la temporada.
Blue Prize y “Nacho” merecían esta victoria. La yegua porque su campaña en los Estados Unidos viene siendo maravillosa, un relojito, midiéndose casi siempre con las mejores; el cuidador, porque sólo él sabe lo que le costó llegar hasta aquí, lo que sufrió para esa foto que soñó desde que dejó el país en 2002; la garra y el trabajo que le puso, siempre apoyado por Marina, su compañera incondicional, y aferrándose a la mano grande que por mucho tiempo le dio su hijo Benjamín en el stud y por el apoyo moral de Ignacio V; todos, hoy, se abrán abrazado en el cielo.
El argentino trazó un plan y Joe Bravo lo ejecutó a la perfección, en la silla de una yegua que lo sacó de arriba en todo momento, que ya desde el opuesto estaba lista para dar el zarpazo, incluso sin preocuparse por el resto; era una pelota de potencia lista para explotar. Y explotó en la recta, disparando por mitad de pista y haciendo parecer una yegua terrenal a una campeona como Midnight Bisou.
Wow Cat (Lookin At Lucky), la campeona chilena, fue la contracara, lejos siempre y con poco entusiasmo para avanzar. Su temporada 2019 venía mostrándola algo por debajo en el nivel de 2018. Una pena, pero que en nada desluce su figura de clase sin igual.
El remate perfecto lo ofreció uno de los dueños de la crack, sintiéndose orgulloso de la cría argentina, de los profesionales argentinos y avisando que va a repensar si finalmente vende a su yegua esta semana en Fasig-Tipton como estaba previsto.  Ya mismo hay que gestionarle la nacionalidad…

Por Diego H. Mitagstein

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